Hablemos de Ellas: “Resistencia, lucha y revolución”

Por: Mary Rosado

Esta semana se conmemoró el 8M, un día para luchar, para exigir, para alzar la voz en la búsqueda de justicia, de igualdad, de derechos, de mejores condiciones para las niñas, para las jóvenes, para las mujeres de todas las edades. Pero también un día para visibilizar a aquellas que con su propia historia son ejemplo de resistencia, de esfuerzo y de que nosotras también podemos.

Pilar Roldán nació en 1939 en la capital de México, en la cuna de una familia que vivía y respiraba para el tenis, tanto su padre como madre habían representado a nuestro país en competencias de esta disciplina. Pero por azares del destino y de la literatura, Pilar quedaría enamorada de otro deporte: la esgrima.

Lo que vendría después sería producto del trabajo, de la dedicación y del esfuerzo de una joven convencida en hacer historia. En 1968, en los Juegos Olímpicos celebrados en México, se convirtió en la primera mexicana en ganar una medalla olímpica, una plata que inspiraría a muchas más niñas y jóvenes.

En un país como el nuestro, donde el fútbol tiene un alto significado cultural y está tan arraigado a nuestra sociedad no era extraño que las mujeres no fueran contempladas ni como jugadoras, ni dentro de los cuerpos técnicos. Esto cambió cuando la psicóloga deportiva Claudia Rivas llegó en 1985 al equipo de Irapuato, convirtiéndose en la primera mujer en integrar un cuerpo técnico de fútbol varonil y además conseguir con el equipo el Ascenso a la Primera División de la liga.

Aún en la actualidad Claudia sigue compartiendo su luz, conocimientos y talento en la psicología con diversas disciplinas deportivas y curiosamente, hoy en día forma parte también de un club de fútbol varonil, siendo una clara muestra de que ser mujeres no debería ser obstáculo para desempeñarnos profesionalmente en el ámbito de nuestra expertés.

En México tuvimos a Enriqueta Basilio para encender el pebetero en Ciudad Universitaria siendo la primera mujer en tener esa misión en la historia de unos Juegos Olímpicos. Y también hemos tenido a Soraya, a María del Rosario, a Paola, a Iridia, a Alexa, a Ana Gabriela, a Maribel, a Kenti, a grandes mujeres mexicanas que nos han impulsado a ir por más, que han sido muestra de coraje, de valentía para romper los estereotipos y asumiendo la responsabilidad de ser referentes del éxito.

Reconozcamos a todas, a las deportistas amateur, a las profesionales, a las que solo lo practican de manera recreativa. Reconozcamos a las entrenadoras, a las árbitras, a las directivas, a las reporteras, a las psicólogas, a las doctoras; porque el ejemplo de cada una de ellas ha despertado algo que nos empuja a ir por más, que nos llena de orgullo y nos motiva a seguir adelante dejando precedentes.

 

El camino que hoy recorremos es gracias a las mujeres que antes lo construyeron y nuestras acciones de hoy permiten cimentar los pasos de las que vienen. Por un futuro, pero sobretodo, un presente sin miedo, sin violencia, sin muros, sin mujeres que hagan falta, sin desigualdad. Por un mundo en el que tu y yo seamos libres de cumplir nuestros sueños.

Las mujeres en el deporte somos sinónimo de resistencia, lucha y revolución, que nunca se nos olvide que este espacio también es de nosotras.

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ts

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