Nos calzamos los patines con Anabella Mendoz

Por: Florencia González

Anabella tiene 35 años y es tricampeona Mundial de Patín Artístico. Vive en Lanús y fue representante argentina. En esta nota cuenta todos los detalles sobre su carrera arriba de los patines y su rol como profesora de la disciplina.

¿Cómo y cuando comenzaste en el mundo del patín?

A los cuatro años y medio, muy chiquita. Antes de eso hacía Taekowondo con mis hermanos. No me fue muy bien con eso, porque me daba miedo que me peguen. En el mismo lugar donde ellos practicaban, quise probar con el patinaje artístico.

¿Qué significado tiene para vos representar a Argentina en la disciplina que elegiste y mundialmente?

Es un montón. Es hermoso, es enorme. Un orgullo importantísimo llevar los colores de mi país y mostrarlos al mundo, es fantástico.  Más en algo que te apasiona, creo que es como la sumatoria perfecta de un montón de cosas: el orgullo de tu país, de tu famila, de lo que somos y poder defenderlo es grandioso.

Tu trabajo en San Lorenzo de Almagro ¿En qué consiste?

Doy clases de patín en la escuelita, pero terminó siendo una «Clase de  Patín Integradora», porque hay chicos discapacitados que también pueden practicar la disciplina y como es un ámbito más recreativo, se integra además a chicos con discapacidad.

En 2016  te consagraste campeona mundial de patín artístico ¿cómo fue ese momento?

Si, quedé por segunda vez como campeona del mundo. Fue importantísimo porque durante muchos años participé en mundiales,  y costó mucho llegar al podio, a la medalla. En 2015 fui campeona del  mundo, pero creo que lo más difícil no era llegar, sino mantener ese título. Creo que en el 2016 cuando pude llegar por segunda vez a la medalla de oro, fue grandioso e importante porque yo no estaba acostumbrada a estar en ese lugar, entonces era difícil defenderlo. Fue hermoso redoblar la apuesta.

 

¿Qué te genera ser Tricampeona Mundial? (2015. 2016, 2017)

La verdad que es raro. En el momento no te das cuenta. Sí por ahí cuando estás en el podio, en esos momentos como que es el disfrute de mirar hacia atrás, mirar todo lo recorrido y lo lindo de escalar hasta ahí. Hoy me permite de alguna manera ser referente, por eso me parece que es muy importante el mensaje que damos, que mostramos en las redes sociales. Porque tal vez no nos damos cuenta y yo tampoco me doy cuenta. Pero, los chicos ven, observan, tratan de copiar, entonces creo que eso es lo más importante de ser tricampeona del mundo: mostrar los valores deportivos, el trabajo, la constancia, la cultura del esfuerzo, de la meta, de buscar objetivos. Eso me genera, una responsabilidad ciudadana para nuestros futuros deportistas.

¿A quienes tenés de referente?

Una competidora, colega y amiga: Lucija Mlinariç de Eslovenia. Ella fue una luchadora, una guerrera total. De un país en el que no era potencia el patinaje artístico, ella logró hacerlo y estar en el podio muchos años. Tuvo cáncer de mama, lo superó y volvió a competir. Aunque después el cáncer volvió y esa lucha no pudo ganarla. Era un ángel patinando.

¿Cuál es tu consejo para quienes están comenzando a patinar y quieren hacerlo de forma profesional?

Si bien nosotros tenemos que trabajar y entrenar como deportistas profesionales, la realidad es que no lo somos. Yo vivo de mi trabajo y si bien tengo una beca de la Secretaría de Deportes, es un ingreso básico que en realidad viene cuando ganás los premios. Cuando tenés la medalla, cuando tenés la gloria esa. Pero es momentánea porque es tan solo un año. Al otro año, si no ganás la medalla, ya es mucho más duro. Porque las becas están categorizadas, entonces es un poco más difícil. Siempre se hace más cuesta arriba. No se implica algún ingreso de deportista profesional. Pero sí es maravilloso poder hacer deporte, creo que dignifica. Uno desde muy chiquitito está trabajando un montón de cuestiones,  de buscar metas, lograr objetivos. El consejo es que más allá de los objetivos cumplidos, disfruten el proceso y aprendan de eso. Que eso va a servirles para todos los ámbitos de su vida.

Si no fueras patinadora ¿A qué te dedicarías?

Hice Sociología en la UBA, no terminé por cuestiones económicas. Eran tiempos difíciles en mi casa asi que era tomar una decisión entre patinar, o estudiar. Imagino que si no haría este deporte que tanto amo, sería socióloga.

¿Cuáles son tus objetivos profesionales para los próximos años?

En principio es esperar a la salida de esta pandemia, para volver a patinar. La ansiedad es un montón. Pero estamos siendo lo más responsables posible, para que todos salgamos de esto y sea un bien en general. Este año teníamos muchos campeonatos, teníamos torneos en Europa, el Panamericano de Patinaje Artístico en Ecuador, el Mundial en Paraguay que se hacía por primera vez ahí, pero pasó lo de la pandemia. Se trasladó todo un año, la idea es ponerme a punto para esos torneos que se postergaron para el 2021 y ver si sigo o no un año más. Estoy evaluando si seguiré patinando en 2022 o no, porque ya estoy grande y estoy buscando otros objetivos en la vida. Tal vez ya sea hora de cerrar este ciclo.

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