Hablemos de ellas: “Los sueños que se cumplen”

Por: Mary Rosado

Esta semana fue muy especial para el deporte mexicano gracias a una joven tenista que ha tenido un año soñado, aún con las dificultades que ha traído este 2020. Renata Zarazúa nació en la Ciudad de México (antes Distrito Federal) en 1997 y desde pequeña encontraría en las raquetas su mayor amor por el deporte.

Desde el año 2015 compite a nivel profesional, aunque su carrera como tenista tiene más de una década. La mayoría de sus triunfos han sido en la modalidad de dobles pero hace unos meses escribiría por sí misma su nombre en la historia del deporte nacional.

Fue en febrero cuando se celebró una nueva edición del Abierto Mexicano de Tenis, torneo que se disputa desde 1993, en el cual Renata fue obteniendo victoria tras victoria emocionando a la afición mexicana que se dio cita en el popular puerto de Acapulco. Así se fueron los días hasta que nuestra tenista alcanzó la semifinal del torneo, convirtiéndose en la primera mujer mexicana en llegar hasta dicha ronda de la modalidad individual en suelo nacional.

Desafortunadamente se quedó a un paso de disputar la gran final, sin embargo, a pesar de la presión de ser local logró disfrutar de su participación en este tradicional torneo. En aquellos días declaró que su sueño era lograr entrar al cuadro principal de un Grand Slam y ¿para qué son los sueños? para cumplirlos.

Fue el pasado viernes cuando después de varias rondas clasificatorias, Renata consiguió entrar al cuadro principal del Roland Garros, disputando este lunes su primera ronda en uno de los 4 torneos más importantes del tenis mundial. Pero eso no fue todo, además consiguió obtener su primera victoria.

Este pasado miércoles 30 de septiembre, el día de su cumpleaños 23, salió a la cancha principal de París para intentar avanzar a la siguiente ronda; a pesar de pelear duro y ganar un set quedó eliminada. Pero lejos de ser un suceso triste, estos días deben dejarnos una gran lección.

A sus 23 años Renata consiguió un triunfo por parte de una mujer mexicana en un Grand Slam, algo que no ocurría desde hace 20 años, además de enseñarnos que cuando tenemos disciplina, perseverancia, talento, disposición y amor por nuestro deporte los sueños sí se hacen realidad. Ojalá que este sea apenas el primero de muchos más.

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ts

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