Hablemos de ellas: “La eterna María”

Por: Mary Rosado

A lo largo de su historia México ha visto surgir a grandes figuras deportivas, algunas han logrado superar los retos y la adversidad para llegar a lo más alto del podio, siendo ejemplo de superación e inspirando con su determinación y disciplina. Una de ellas, sin duda es María Espinoza.

María del Rosario Espinoza nació en Sinaloa en 1987, en un entorno familiar trabajador con su papá pescador y con su mamá, a quien a veces ayudaba a vender panes para ahorrar dinero para sus entrenamientos. Empezó a practicar Taekwondo a los 5 años, en muchas ocasiones entrenando con varones y fue a los 12 cuando comenzó en el alto rendimiento.

Lo que para muchos es un sueño olímpico para María es una realidad, en Beijing 2008 se convirtió en la segunda mujer mexicana en ganar una medalla de oro en Juegos Olímpicos, tras la conseguida por Soraya Jiménez 8 años antes. Pero no es la única, en el 2012 fue la abanderada de la delegación mexicana en Londres, en unos juegos especialmente significativos para las mujeres y ahí también se subió al podio al obtener su medalla de bronce.

Pero María siempre ha sido perseverante con lo que quiere y en Brasil 2016 se colgó de nueva cuenta un metal olímpico, solo que en esa ocasión fue de plata. Tras esa medalla se abrió un lugar para ella en la historia del deporte de nuestro país, porque salvo el gran Joaquín Capilla no hay nadie en México que tenga más medallas olímpicas que ella.

     

¿Su disciplina solo es para Juegos Olímpicos? Por supuesto que no. Esta determinante mujer también tiene en su palmarés 3 medallas de campeonatos mundiales, 2 medallas de Juegos Panamericanos y 4 de Juegos Centroamericanos, logrando en cada competencia por lo menos una de oro.

¿Se puede seguir anhelando algo cuando ya lo has ganado todo? María sabe que sí. Porque su principal motivación es hacer historia, como siempre lo ha hecho. En la actualidad solo existe en el mundo, además de ella, otra mujer con 3 medallas olímpicas en el Taekwondo y nuestra campeona mexicana lo tiene claro, solo quiere que haya una mujer con 4 medallas y eso lo podría conseguir en los próximos Juegos Olímpicos.

Ya no es la María de 20 años que cantó el himno nacional en Beijing o quizá sí, porque algunas personas tienen la dicha de nunca cambiar, únicamente pulirse, mejorar su propia versión pero siempre conservando la esencia de quiénes son.

El deseo no es solo tuyo María, es también de todas y todos quienes te admiramos y esperamos con orgullo tu próxima gran hazaña.

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ts

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