“El legado de Soraya”

Por: Mary Rosado

Ser mujer y deportista muchas veces implica remar contracorriente en un mar de falta de apoyos, de desigualdad y de poca o nula cobertura mediática. Incluso, en algunas ocasiones, recibir críticas y prejuicios si el deporte que hemos elegido no es “correcto” para las mujeres.

Soraya Jiménez Mendivil fue una deportista mexicana nacida en 1977. En su adolescencia probó diferentes deportes junto a su hermana gemela, para después encontrar la disciplina que cambiaría su vida: la halterofilia. Por supuesto que en la década de los noventa, que una chica de 14 años se dedicara a levantar pesas no era lo más común en nuestro país. De hecho yo diría que hasta la actualidad, hay cierto estigma al respecto.

A pesar de todo, Soraya apenas con 23 años llegó a los Juegos Olímpicos de Sidney 2000. No importaba que no la vieran como favorita o que hubiese pocas expectativas de su desempeño. Ella estaba lista para hacer historia en el evento más importante del deporte mundial. Y así fue.

 

El 18 de septiembre de ese año, Soraya Jiménez se convirtió en la primera mujer mexicana en ganar una medalla de oro olímpica. Suceso que marcaría el rumbo del deporte olímpico en nuestro país y llenaría de motivación a otras niñas y adolescentes que entendieron que ellas también podían practicar un deporte y además, ser exitosas en él.

 

Para entender su legado debemos repasar los resultados de México en los Juegos Olímpicos posteriores a Sidney, en los cuáles ha obtenido un total de 21 medallas, de las cuales 14 han sido conseguidas por mujeres. Soraya falleció en el 2013 a los 35 años, lejos de los reflectores públicos y pasando muchas carencias, porque tal parece que hacer historia no implica tener un final feliz.

 

Hoy y siempre te recordamos Soraya, como esa valiente y guerrera mujer, pero sobre todo, como la deportista que rompió moldes y permitió a muchas otras niñas entender que los sueños sí se hacen realidad.

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ts

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