EL FÚTBOL FEMENINO EN ESPAÑA LUCHA POR HACERSE UN HUECO LABORAL: «GANAMOS $16.000 AL AÑO»

El futbol femenino tiene un antes y un después tras la firma en febrero de 2020 su primer convenio colectivo,  donde se describían las garantías para las jugadoras como un salario y la conciliación familiar. Las jugadoras del Rayo Vallecano le han ganado el ‘pulso’ a su club. Pero han tenido que presionar hasta el límite. Lo hicieron al plantarse el pasado jueves en una rueda de prensa para aclarar que no volverían a entrenar hasta que se revirtiera la situación: a menos de un mes de ‘La Liga Iberdrola’, aún no habían sido dadas de alta en la Seguridad Social y no estaban dispuestas a continuar jugando sin un contrato. 

Unos documentos que ya habían sido firmados por el equipo femenino de Vallecas, pero que estaban a la espera de ratificarse por parte del equipo directivo de Martín Presa. Finalmente, tras dos días de polémica y una reunión de negociación ofrecida tras el encuentro con la prensa, el Rayo Vallecano publicó este sábado un comunicado oficial en el que declaraba que las jugadoras ya tenían contrato. Eso sí, el club se ‘lava las manos’ y acusa el retraso de la regulación a una imposición previa por parte de las jugadoras. Según el club, el equipo quería sus condiciones «sin negociación», que corresponderían a unos «incrementos en la media de retribuciones por encima del 35%». 

Aún así, sin el ‘grito’ de las jugadoras el club no se hubiera visto en entredicho y forzado a sentarse con ellas. Llegaron al límite: «La situación es insostenible y no podemos entender la gestión», admitía David Arganzo, el presidente de la Asociación de Futbolistas Españoles (AFE) en la rueda de prensa conjunta con la plantilla del Rayo Vallecano Femenino esta semana. El comunicado del Rayo también apunta a Arganzo como culpable de la situación, y lo pone en el ‘punto de mira’ por «poco trasparente» en la AFE debido a supuestas divergencias pasadas al haber sido despedido por el Rayo Vallecano. Sin embargo, la enemistad de la AFE con el club no es solo actual. Es el único club que ‘pone trabas’, según confirma Tania Tabanera, delegada Fútbol Femenino de la AFE y explica que, dado su historial previo, su gestión «no ha sorprendido». Argumenta que lo que ha cometido el club es una ilegalidad y que acumula «muchas acciones sancionables».

La situación del fútbol femenino se ha puesto así ‘en juego’ tras la polémica que ha estallado con el Rayo y pone en evidencia que aún queda mucho por hacer a la hora de garantizar una estabilidad laboral para las mujeres que quieran dedicarse al fútbol. Aún así, sí ha habido mejoras, y muy significativas, sobre todo después de febrero de 2020. El año pasado se firmó el primer convenio colectivo de las jugadoras que prestan sus servicios en clubes de la primera división femenina. Un documento que da mejores condiciones y garantías, amparo para la conciliación familiar y, sobre todo, un salario base cifrado en 16.000 euros al año, que se refleja en unos 1.300 euros mensuales. Aunque si bien eso es lo que está escrito, cada club puede garantizar un mayor o menor flujo económico. Como sea, unas condiciones mucho mejores que las previas, pero aún mejorables.

Sin embargo, tan solo un club se ha resistido a acatar los nuevos requisitos que mejoran el derecho laboral del futbol femenino: el Rayo Vallecano. El año pasado, su equipo de mujeres empezó dos semanas más tarde en diputar la ‘Liga Iberdrola’ , dadas las reticencias del equipo de Martín Presa, presidente de Rayo Vallecano a darles de alta en la Seguridad Social. Este año, aunque finalmente haya cedido, también han repetido la dinámica. «No solo no ha cumplido con el convenio colectivo, que regula las condiciones del contrato laboral como cesiones o conceptos salariales, sino que «tampoco ha respetado el Convenio de los Trabajadores y algunos reales decretos de Igualdad», explica Tabanera. Es por eso que la AFE ha denunciado la situación de las jugadoras a Inspección de Trabajo y Seguridad Social, con la esperanza de que valore además una sanción contra el club franjiirrojo.

El primer y único cambio de postura llegó solo después de la rueda de prensa del jueves, cuando el equipo directivo se sentó con ellas para «aclarar la situación», como explica Tabanera. Un gesto que la AFE ya interpretó a favor de las franjirrojas y por eso esperaban que «el sms del alta de la Seguridad Social llegara en cuestión de horas o días», comentaba la Delegada de Futbol Femenino. Finalmente sus previsiones se cumplieron este sábado, aunque no exentas de respuesta por parte del Rayo, que justifica, ante todo, que la «voluntad siempre ha sido intentar ajustar el presupuesto de ingresos y gastos de la división de fútbol femenino para que esta sea sostenible y no sostenida» y que «jamás ha practicado un trato discriminatorio contra las jugadoras». Además, el club también acusa al Consejo Superior de Deportes (CSD) de aún no haber conseguido que la Primer División Femenina sea profesional. Algo que afectaría directamente a la facturación, derivada de, por ejemplo, ‘sponsors’.

Sin embargo, la precaria situación no solo ha afectado a las jugadoras. El cuerpo técnico del equipo, de 6 personas y liderado por el ‘míster’ Miguel Ángel Quejigo, tampoco ha tenido contrato y también ha estado desamparado. El entrenador ha afeado además al club las malas formas de la gestión ya que, tras firmar los contratos y entregarlos para que se tramitaran, éstos no los devolvieron y tampoco hablaron con el equipo de ello. A esto se suman otros hechos cuestionables, relativos a la administración del Rayo Vallecano, como el estado de su campo, aún en obras de reforma, cuando los primeros encuentros de ‘La Liga’ empiezan en pocos días. De hecho, se supone que el Estadio de Vallecas acoge el próximo 29 de agosto un partido contra el Granada. Pero el escenario del ‘duelo’ está ‘está en el aire’ por las malas condiciones de su campo. 

De esta forma, aunque se incentivan iniciativas de igualdad en el futbol femenino, tales como el Programa de Desarrollo del Fútbol Femenino de la FIFA, en algunos clubes cuesta optimizar sus condiciones laborales y las asociaciones representantes aún ven insuficiente los puntos ofrecidos por el convenio colectivo. La Delegada de Futbol Femenino se extiende en esta cuestión y, aunque admite que el salario aún es insuficiente para una jugadora que concilie su actividad con ser madre, defiende que el documento de 2020 fue el primero en regular dignamente las condiciones de las jugadoras, y era prioritario ampliar el abanico de cobertura laboral antes que pedir un sueldo más elevado. «Antes, si una jugadora que quería ser madre, el club, seguramente, no la renovase o no la contrataba. Ahora están obligados a contratarla un año más», detalla.

La AFE espera que con una base salarial más estable que antes debido al convenio, donde se recoge la regulación de las vacaciones, la cobertura de la maternidad e, incluso premios a la antigüedad de hasta 3.500 euros (artículo 31 publicado en el BOE) más jóvenes futbolistas se animen a federarse para ‘soñar’ con un futuro en los estadios. Son optimistas al respecto ya que, afirman, todos los clubes cumplen con las condiciones. «Lo del Rayo Vallecanos es algo excepcional. Todos cumplen con las altas en la Seguridad Social, menos este club», explica Tabanera. Cuenta que este hecho no ha alterado el plan de la ‘Liga Iberdrola’ aunque, de lo contrario, «las jugadoras competirían en desigualdad de condiciones respecto a sus competidoras». Un agravio comparativo por ahora ‘salvado’ en medio de la tendencia a una competición justa y digna entre las mujeres futbolistas.

Fuente: La Información

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