Crónica de un viaje deportivo trans-formador 

Por Clara De Paula y Yamila Castillo Martínez 

Durante el fin de semana de Carnaval, viajamos a la ciudad de Rosario para participar con el equipo de Fútbol Diverso que representó al Municipio de Moreno, en el 2º Torneo Deportivo por la Inclusión “Copa Lohana Berkins”, en homenaje a la activista travesti y una de las  impulsoras de la lucha del Colectivo LGBTTIQ+

El evento deportivo se realizó sin público y bajo un estricto protocolo sanitario por la pandemia de Coronavirus, participaron más de 700 deportistas, con presencia en cinco disciplinas y representantes de ocho provincias argentinas. 

Fútbol Diverso es una iniciativa que surge desde el Programa Responsabilidad Igualitaria en el Deporte de la Subsecretaría de Deportes y Recreación de Moreno, junto a la Dirección de Diversidad municipal y a la Asociación Para el Desarrollo Integral Trans (APDIT), que busca promover un deporte sin estereotipos, en el que todas las identidades se sientan parte. En el espacio participan mujeres y varones trans, así como también varones homosexuales. 

El espacio deportivo comenzó con los entrenamientos en noviembre de 2020 y la pelota empezó a rodar recién a mediados de enero con un objetivo principal: levantar el piso de participación de identidades disidentes, siendo «el deporte como un derecho» nuestra bandera. 

Cuando recibimos la invitación de Yaguaretés Rosario, grupo organizador del Torneo, sabíamos que nuestro entrenamiento y la conformación de equipo en cancha llevaba muy poquito tiempo de desarrollo; pero entendimos, desde el primer momento, que participar de ese espacio y vivir la experiencia de competir con otros equipos, ya iba a ser un partido ganado. Fue así también como lo entendió el secretario de Cultura, Educación y Deportes de Moreno, Roberto del Regno, el subsecretario de Deportes y Recreación Camilo Giménez, la directora general de Deportes y Recreación Carolina Arturi quien junto a la intendenta Mariel Fernández, lo declararon de interés municipal

                     

Llegamos el sábado 13 de febrero, recorrimos la ciudad y su Monumento Nacional histórico a la bandera, ya que para muches era la primera vez que visitaban Rosario. Paseamos por el río y comenzamos a pensar la táctica de juego para el debut, el día siguiente.

                     

El día domingo arrancó temprano, luego de controlar la temperatura corporal y después del desayuno se trabajó en las posiciones del equipo, cómo plantarse en la cancha, levantar la mirada y defender la pelota, la marca personal y no dejar mover a les contrincantes, así como también en la importancia de hablar, tanto dentro como fuera de la cancha. 

El equipo morenense disputó tres partidos ante: Zorros, Yaguaretés y Osos; rivales consolidados como equipo, preparados físicamente y entrenados hace largo tiempo, con apenas algunos minutos de descanso entre un compromiso y otro. Es por eso que en cuanto a lo deportivo es necesario analizar procesos, si bien no se logró una victoria desde el resultado futbolístico, sí fue significativa la conquista de un derecho, el derecho al juego y el poder decir “Acá estamos”. Fútbol Diverso rompe con los estereotipos y se encuentra en plena formación, y lo que asegura es un futuro prometedor, porque durante estos días las y los jugadores pensaron colectivamente, respetando y aceptando diferencias entre sí, se pararon en la cancha pese al cansancio, agotamiento, fatiga o falta de aire, siempre levantaron la cabeza, buscando a quien pasarle la pelota, se defendieron y aunque no tienen varios partidos en conjunto, generaron varias llegadas al área rival, convirtiendo goles en todos los partidos. Sí faltó precisión, mejorar la puntería y por qué no animarse un poco más a patear desde mitad de cancha. Todo se resuelve con práctica, pero lo que quedó demostrado es que cada uno y cada una puso el cuerpo, se hizo cargo y aportó en la construcción de lo grupal.   

 

                               

 

 

En el tercer tiempo, momento de evaluación y de poner en común las sensaciones, Alan Morilla, el jugador revelación, quien anotó tres goles, dijo «Es la primera vez que siento que puedo jugar sin sentirme discriminado» y eso se grita como un gol (o más también). Porque la cancha se está nivelando y en una disciplina que mueve pasiones como lo es el fútbol pensado históricamente por y para varones hetero-cis, integrantes del Colectivo LGBTTIQ+, quienes han sido invisibilizados por años y con falta de derechos, empiezan a ser protagonistas, reivindicando su lucha porque el deporte es una gran herramienta de transformación: une, te enseña a compartir, a ser constante, a ser perseverante, te da valores, te forma y educa, te deja ser. Es un espacio donde prevalece el compañerismo, te permite superarte y que lo podes aplicar en la vida misma, te da el puntapié para empezar a pensar un proyecto de vida saludable y te da la posibilidad de crecer no sólo como deportista sino como ser humano. 

La tercera y última noche, fue el acto de premiación con entrega de medallas por haber participado, momento emotivo donde se vio el esfuerzo que significó para cada une de les que estábamos allí, todes distintos pero unides bajo una misma convicción: visibilizar la diversidad de cuerpos en la cancha, y recuperar el derecho al juego.

“Y la medalla es un gran reconocimiento, una gran distinción”, comentó emocionada Luciana Albarracín, una de las jugadoras, quien agregó  “Para mí este torneo dedicado a una compañera que dedicó mucho tiempo a la lucha por la inclusión, en cuanto a las identidades trans, así que me parece muy importante también hacer visible esto: el deporte inclusivo, demostrar que estamos presentes y activos en cuanto al deporte”. 

                           

En tanto, Nancy Sena, directora de Diversidad de Moreno señaló que “Si el deporte es un derecho para algunes y para otres no, entonces no es un derecho es un privilegio” y en esa línea este viaje fue enriquecedor por varias cuestiones. “Es la primera vez que veo que el deporte es realmente inclusivo, están todos los géneros incluidos. Nosotros vinimos a romper ese molde binario, demostramos que podemos jugar, convivir, estar y también practicar deporte ni mejor ni peor sino que podemos ser iguales. Moreno dio la nota, se armó un grupo humano tremendo» y cuando Nancy se refiere al grupo humano éste incluye a los choferes que nos acompañaron al viaje, quienes eligieron sumarse al grupo como si fuesen dos jugadores más, con mucho respeto, incluso incorporando el lenguaje inclusivo en su cotidiano y estando siempre predispuestos para dar una mano compañera. 

Por su parte, los organizadores del Torneo compartieron lo que significó para elles este evento “Es importante visibilizar la causa y el deporte disidente», en este sentido plantean que buscan promover «un deporte distinto, que nos incluya a todos y que se de un marco de respeto, de solidaridad». En este sentido, también afirman la importancia de generar una competencia sana, que se distinga de las competencias hegemónicas del deporte, donde prima la violencia y el juego sucio. También reconocen que este torneo les permite tener vínculos con otras experiencias similares, conocerse y tejer redes que permitan fortalecer este deporte diverso, inclusivo y federal.  Finalmente comparten que están muy conformes con lo que han logrado, siendo igualmente conscientes que «hay que seguir peleando por todos los derechos que faltan aún conquistar«.

Luego de la entrega de medallas realizamos una ronda para escuchar lo que cada une había sentido al ser parte de esta experiencia. En un ambiente de silencio, atención y respeto, Alan, el goleador del equipo, comparte cómo fue su experiencia en las clases de educación física durante su secundaria, y cuenta que él prefería faltar a las clases y estudiar los reglamentos de los deportes, para no tener que transitar la experiencia de ser discriminado por romper con la heteronormatividad. En esta ronda, Mauro Gómez, fundador de APDIT y destacado jugador de Fútbol Diverso, pudo compartir también cómo fue su experiencia de transición en su identidad de género, donde primero se trató de una búsqueda profunda y personal de saber quién era y luego vino el gran desafío de abrirlo a sus seres queridos. 

Mientras compartían sus experiencias, el dolor por las veces que se sintieron afuera o el miedo a no ser amados y respetados por sus vínculos más cercanos, con emoción y llanto de todes les presentes, pensábamos: “¿En qué sociedad vivimos? ¿cómo puede ser que la búsqueda de ser feliz, de ser quien sos, te excluye de tus derechos?”. Eso es lo que queremos tirar y transformar, para poder vivir en una sociedad más libre, inclusiva y diversa.

Para darle cierre al momento tan profundo y movilizante, terminamos jugando un picadito todes juntes, incluso Nancy Sena, quien manifestó que era la primera vez que jugaba un partido de fútbol. Pudimos reírnos y disfrutar en el cuerpo la alegría de patear una pelota.

Juliana Roman Lozano, antropóloga y entrenadora de La Nuestra, Fútbol Feminista, en el libro “¡Qué Jugadora!” de Ayelén Pujol, analiza algo de lo que sucede con los cuerpos jugando: “Adentro de la cancha tienes que hacerte dueña de la fuerza, de la agilidad, de poder habitar el piso; de caerte y también de aprender a caerte para no lastimarte. Te exige poder estar del otro lado, te exige habitar y descubrir un mundo que desconocías” (Pujol, 2019: 174). 

Quizás esto es lo más poderoso de volver a jugar con nuestros cuerpos, conocernos más, empoderarnos, volver a ocupar un territorio que nos hicieron creer que no nos correspondía, tanto a mujeres como a identidades disidentes. Conquistar derechos se siente en el cuerpo que vuelve a jugar luego de años de no hacerlo, por sentirse expulsado, por sentirse discriminado.

Agradecemos a yaguaretes_rosario  por permitirnos decir presente y por la predisposición para seguir intercambiando experiencias enriquecedoras. Esta ha sido la primera seguramente de muchas, lo que si es una certeza es que ¡Hay equipo y va a ir por más!

Nota realizada por: Clara de Paula, jefa del Programa Responsabilidad Igualitaria de la Subsecretaría de Deportes y Recreación del Municipio de Moreno y Yamila Castillo Martínez, comunicadora social del Programa Responsabilidad Igualitaria en el Deporte y creadora de Género, Deporte y Comunicación #GDyC.

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