CAMPEONATO MUJERES A LA CANCHA: FÚTBOL Y COMUNIDAD EN REGIONES SALTEÑAS
En el potrero, de tierra suelta y límites difusos, las mujeres norteñas recuperan lo que muchas veces se les negó: el derecho al juego, a un escenario de encuentro y a un espacio propio. Miriam Calderón, una de las organizadoras, relata los orígenes y la importancia de la iniciativa, en el marco de la tercera edición que se desarrollará este sábado 26 de abril.
Por Pilar Misenti Nolazco
Instagram: @pilar.misenti
El Campeonato Mujeres a la Cancha en Salta es mucho más que una cita deportiva, el torneo busca promover la unión y la solidaridad entre mujeres originarias y criollas de La Unión y zonas aledañas. A su vez, tiende puentes entre jóvenes criollas y wichí en un espacio compartido.
En una región donde el fútbol es el único deporte practicado, esta actividad fue ganando protagonismo como espacio de recreación y encuentro femenino. Este sábado 26 de abril, la pelota volverá a rodar en Rivadavia Banda Sur, comunidad ubicada a 340 kilómetros de la capital salteña.
Para conocer más sobre la iniciativa, desde GDyC hablamos con Miriam Calderón, referente social y una de las impulsoras del evento. Docente y vecina comprometida, lleva años trabajando en acciones comunitarias para mejorar la vida en su territorio y unir a su pueblo.
Un campeonato que nació desde la unión
La iniciativa empezó con un grupo de amigas, entre ellas profesoras de educación física, docentes; mujeres que se conocían del barrio y ya jugaban. Al respecto, Miriam recordó:
“Ellas comentaban que cuando iban a la cancha se juntaban chicas mayores, con adolescentes y que muchas mamás llevaban a los niños, y otras jugaban con sus hijas. Así que surgió la iniciativa de hacer un campeonato para unir a todas estas mujeres de diferentes edades. Les propuse a las profesoras que lo armemos, no solo para jugar al fútbol, sino para que también les llegue algún beneficio y les mejore la calidad de vida. El motivo es netamente social más que deportivo”.
La evolución año tras año
De cara a la tercera edición, Miriam se refiere a los cambios, mejoras y experiencias en años anteriores.
“En la primera edición, trajimos a Belén Morelli, referente del fútbol femenino de Salta Capital y DT de Central Norte, quien trajo a dos jugadoras de la Primera. Esto fue un gran atractivo, ya que estamos a 340 kilómetros de Salta Capital y es difícil conocer otras jugadoras o torneos en ciudades grandes. A su vez, invitamos a las chicas de las comunidades wichí, quienes aceptaron participar. El campeonato unía a las mujeres criollas y originarias a través del fútbol. Las jugadoras de Central Norte jugaron para las chicas de los pueblos originarios, lo que las empoderó y las hizo sentir muy bien. El objetivo de empoderarlas estaba logrado”.
Salud, género y apoyo estatal
Este tipo de eventos de índole social y comunitaria requiere de mucho trabajo, más aún si se busca un enfoque integral. Cuestiones de salud, género y derechos también salen a la cancha. El apoyo del Gobierno y distintas entidades fue incrementando con el paso de los años.
“El primer año no tuvimos prácticamente apoyo. Se hizo a pulmón, con el aporte de nosotras cuatro y de los vecinos. Para el segundo, ya logramos que el Gobierno provincial conociera nuestro trabajo. Con tiempo, gestionamos el camión oncológico y también llegaron el Polo de la Mujer, que trajo charlas sobre violencia de género. Las mujeres, si uno voluntariamente les pide que se acerquen al hospital para los controles médicos, suelen ser reacias. Pero estando en la cancha, con más de 150 mujeres, estos servicios de salud llegaron a ellas. El hospital de la zona se acercó a dar capacitaciones sobre prevención de embarazo, hacían controles de HIV y controles de glucosa”.
“Para esta edición, la Secretaría de Deporte de la provincia de Salta y la Delegación de Asuntos Indígenas también están colaborando, enviando capacitadores para hacer una clínica de fútbol, indumentaria y pelotas, que son tan necesarias en esta zona, sobre todo para las chicas de las comunidades de escasos recursos. La idea es que el Gobierno nos brinde cada vez más apoyo, tanto el provincial como el municipal, porque queremos que el campeonato crezca. También queremos ser generadoras de nuevos caminos para las niñas, y que tengan mayores oportunidades”.
Fútbol, mujeres y comunidad: una transformación en marcha
En una comunidad con pocas opciones deportivas, el fútbol se convierte en un espacio vital.
“Nosotros vivimos en un pueblo que se llama La Unión, a 340 kilómetros de Salta Capital, y formamos parte de lo que se conoce como el Chaco Salteño. El fútbol es el único deporte que se juega y practica en esta zona. No hay otro deporte, tanto hombres como mujeres, niños, lo único que juegan es al fútbol. En esta materia, nuestro pueblo tiene muchas carencias y falencias, pero nada que sea imposible revisar. A veces no solo se trata de pedir, sino también de aportar. Y desde nuestro lugar, las cuatro organizadoras, ponemos nuestro granito de arena”.
“En este caso, con respecto al fútbol y las mujeres, considero que, aparte de ser una diversión y una distracción, es un momento también donde se pueden relajar y compartir este espacio con sus hijos, con sus amigas, con sus familiares. Muchas mamás llevan a sus hijos y en el mundo de los hombres esto no es común”.
Desafíos y objetivos para 2025
Ante el inicio de un nuevo torneo, nuevos objetivos y desafíos aparecen a la vista.
“Nuestro campeonato se realiza en agosto. Sin embargo, este año adelantamos la fecha por cuestiones de logística, ya que el objetivo de esta tercera edición es poder llevar un equipo que represente al Departamento Rivadavia a la Copa Salta, organizada justamente por Belén Morelli. Seguramente vamos a pedir colaboración porque para nosotros va a representar muchísimo gasto. Y estamos tan lejos y eso es lo que más quizás nos pueda llegar a costar. Son tres días de campeonato y nosotros tenemos que costearnos pasajes, estadías, comidas. Así que de hecho va a ser un gran desafío poder llegar a Salta”.
El impacto de estos eventos y del trabajo colectivo es fundamental, no solo para el desarrollo deportivo, sino también para el fortalecimiento social y de género. El fútbol no solo une a mujeres criollas y originarias, sino que enlaza historias, une voces y construye vínculos. Una vez más, en el potrero no solo se patea la pelota.
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